
Crear un proyecto dancístico, debería ser un duelo, una aventura a muerte, descubrirse uno mismo y a nuestro infinito personal, no se diga de el universo en donde inocentemente vivimos…
Abandonar la tara, desaburrirse, destronar al miedo, reinventarse, romperse treinta veces o tal vez más, volver a intentar… rosar el cielo...volar
Sentirse una mierda de mañana, quebrarse y vomitar en mil sonidos en medio de la tabla, animarse un poco por la tarde o nada… y volver a empezar... empezar a soñar.
Lo difícil es volverse a levantar,
cagarnos de la risa, no dejar de jugar
no será sencillo… divertido o no, vamos a crear
el juego es… reir, llorar, caer… balbucear...
y seguramente la enorme alegría de haber sobrevivido al dolor
finalmente para disfrutar…
Daniel Gallo
Muy buena reflexión asi es también la vida misma, todos somos actores sociales de un proyecto actoral personal...zafiro.
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